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Call of Duty: WWII: El regreso al infierno de hierro que salvó a una franquicia

Salvador Sanchez
16 sept
7 min de lectura
Grupo de soldados de la Primera División de Infantería avanzando en combate durante la Segunda Guerra Mundial en Call of Duty: WWII.

Call of Duty: WWII no fue un lanzamiento cualquiera; supuso un punto de inflexión crítico y un ejercicio de redención para una de las franquicias más lucrativas de la historia del entretenimiento. Tras años de una escalada tecnológica que llevó a la saga hacia la ciencia ficción —con propulsores, saltos dobles, combates espaciales y soldados hiper tecnológicos en entregas como Advanced Warfare, Black Ops III y Infinite Warfare—, la comunidad de jugadores comenzó a experimentar una evidente fatiga futurista. El clamor popular exigía un retorno a las raíces, un regreso al combate táctico y visceral donde la habilidad dependía del posicionamiento y la puntería, no de las acrobacias aéreas.

Sledgehammer Games asumió la monumental tarea de responder a esta demanda. El resultado fue un título que despojó a la fórmula de todos sus excesos modernos para devolverla al lodo, la sangre y el hierro de la Segunda Guerra Mundial. El juego no solo buscaba apelar a la nostalgia de los veteranos que crecieron con los primeros tres títulos de la saga, sino también demostrar a las nuevas generaciones el impacto y la gravedad del conflicto que redefinió el mapa geopolítico del siglo XX. Con un despliegue técnico impecable y una dirección artística obsesionada con el realismo histórico, el juego logró plasmar la crudeza de la guerra como pocos lo habían hecho hasta la fecha.



La Campaña: Hermandad, Vulnerabilidad y la Crudeza del Conflicto Europeo

Soldados aliados desembarcando en la playa de Omaha bajo el fuego enemigo en Call of Duty: WWII.

La campaña de Call of Duty: WWII huye conscientemente del mito del "super soldado" capaz de ganar una guerra por sí solo. En su lugar, la narrativa se vertebra en torno a la 1.ª División de Infantería de los Estados Unidos (la icónica Big Red One), y se enfoca desde la perspectiva del soldado Ronald "Red" Daniels. La trama abarca el periodo comprendido entre 1944 y 1945, llevando al jugador a través de un desgarrador viaje cinematográfico que inicia con el caótico Desembarco de Normandía en la playa de Omaha, avanza con la liberación de París, se congela en la brutal Batalla de las Ardenas y culmina con la invasión del propio territorio alemán.

El gran acierto del diseño de la campaña es cómo traslada el concepto de la fraternidad militar directamente a las mecánicas de juego: la salud ya no se regenera automáticamente. Esta decisión rompe con una tradición de más de una década en la franquicia y altera por completo el ritmo de los tiroteos. Si resultas herido, estás herido; no basta con esconderte detrás de una roca a esperar que la pantalla deje de estar roja. Para sobrevivir, dependes obligatoriamente de las habilidades específicas de los miembros de tu escuadrón, quienes gestionan recursos limitados mediante un sistema de enfriamiento:

  • Botiquines de primeros auxilios: Debes solicitárselos directamente al médico del grupo, Robert Zussman, obligándote a mantenerte cerca de él en el frente.

  • Suministro de munición: El soldado Aiello te proveerá de cargadores adicionales cuando tus reservas estén en las últimas.

  • Marcado de enemigos y apoyo táctico: El sargento Pierson puede usar sus binoculares para resaltar las siluetas de los tiradores ocultos, mientras que el teniente Turner puede gestionar el despliegue de granadas y apoyo de artillería.

Esta dependencia mecánica transforma la relación del jugador con los personajes no jugables (NPCs). Ya no son meros decorados que disparan al aire; son tu línea de vida. Si un miembro del escuadrón queda separado de ti por el fuego enemigo, experimentas una auténtica sensación de aislamiento y peligro real.



Multijugador: Rediseño Táctico y la Introducción de Nuevos Ecosistemas

Trinchera militar con una ametralladora desplegada frente a una costa fortificada en Call of Duty: WWII.

El multijugador de esta entrega supuso una reestructuración profunda que buscaba equilibrar la velocidad clásica de Call of Duty con un ritmo mucho más pausado y estratégico, donde cada esquina representa una amenaza mortal. Al eliminar los movimientos verticales y los deslizamientos exagerados, el mapa vuelve a ser el rey, obligando a los jugadores a dominar las líneas de visión, el control del retroceso de las armas de la época y el uso inteligente de las coberturas.


1. Modo Guerra (War Mode)


Desarrollado en colaboración con Raven Software, este modo se convirtió inmediatamente en la joya de la corona del multijugador. Se trata de una experiencia competitiva por objetivos con una fuerte carga narrativa y asimétrica, donde un equipo asume el papel del Eje (defensores) y otro el de los Aliados (atacantes). En lugar de la simple acumulación de bajas del duelo por equipos, el Modo Guerra exige una coordinación absoluta para superar fases dinámicas consecutivas:

  • Operación Neptune: Revive el asalto a las playas de Normandía, donde los atacantes deben capturar búnkeres defendidos por ametralladoras MG42 fijas, destruir cañones antiaéreos y hackear centros de comunicaciones.

  • Operación Griffin: Lleva a los jugadores a un entorno nevado donde el objetivo es escoltar tres tanques blindados a través de líneas enemigas, robar combustible o detener el avance del convoy antes de que expire el tiempo.

  • Operación Breakout: Exige asaltar un puesto de mando, construir un puente de madera bajo el fuego constante de francotiradores, destruir un arsenal de munición y escoltar un tanque para destruir una batería antiaérea.



2. El Cuartel General (Headquarters)


Inspirado en los espacios sociales de los MMO, el Cuartel General fue una innovación revolucionaria para la franquicia. Situado en una base aliada en la recuperada playa de Normandía, este espacio en tercera persona permitía hasta a 48 jugadores interactuar simultáneamente en tiempo real entre partida y partida. El Cuartel General no era un simple menú interactivo, sino un entorno vivo que incluía:

  • La Galería de Tiro: Un área para probar armas y configuraciones de accesorios al instante.

  • El Foso de Duelos 1v1: Una arena cerrada donde los jugadores podían desafiarse mutuamente ante la mirada del resto de usuarios de la sesión.

  • Gestión de Contratos y Órdenes: El intendente y el mayor Howard ofrecían misiones diarias y semanales que recompensaba el rendimiento con suministros y cosméticos.

  • Defensa de la Base: Eventos dinámicos ocasionales donde la base sufría un ataque aéreo de la Luftwaffe y los jugadores debían cooperar usando las torretas antiaéreas para derribar a los bombarderos enemigos.

3. El Sistema de Divisiones


Sustituyendo al tradicional sistema de creación de clases Pick 10, WWII introdujo las divisiones, que funcionaban como roles militares especializados. Cada división contaba con su propia progresión de niveles y otorgaba ventajas pasivas únicas y habilidades de arma exclusivas:

  • Infantería: Especialistas en el combate a media y larga distancia; permitía equipar una bayoneta para cargas cuerpo a cuerpo y un accesorio adicional en el arma principal.

  • Aerotransportada: Diseñada para el estilo de juego rápido (run and gun); otorgaba la capacidad de silenciar subfusiles y aumentar la velocidad de esprint.

  • División de Montaña: El paraíso de los francotiradores; permitía ocultar la presencia ante los radares enemigos, hacer que los pasos fueran completamente silenciosos y enfocar la respiración para estabilizar la mira.

  • Armada (Expedicionaria): Equipados con escopetas que disparaban cartuchos incendiarios capaces de sembrar el pánico en distancias cortas, además de la habilidad de reabastecer equipamiento táctico de los cadáveres.

  • División Blindada: Centrada en la resistencia pesada; ofrecía inmunidad total al daño por fuego, reducción del daño por explosivos y menor desorientación por granadas tácticas.



Zombis Nazis: El Retorno al Horror Visceral y la Mitología Ocultista

Primer plano de un zombi con un casco de hierro y ojos brillantes del modo Call of Duty: WWII Nazi Zombies.

El modo cooperativo de zombis en Call of Duty: WWII marcó un distanciamiento radical respecto a las experiencias más coloridas, cómicas o de ciencia ficción de los juegos desarrollados por Treyarch o Infinity Ward. Sledgehammer Games decidió abrazar sus propias raíces en el género del survival horror (varios de sus fundadores e integrantes clave fueron los creadores del Dead Space original) para parir "The Final Reich".

La atmósfera de este modo es asfixiante, lúgubre y profundamente perturbadora. La paleta de colores se compone de grises industriales, marrones de tierra lodosa y el rojo brillante de la sangre fresca y las esvásticas. La historia se sumerge de lleno en los mitos del ocultismo nazi y la ciencia prohibida del Tercer Reich, donde el científico demente Peter Straub desarrolla un método para reanimar el tejido muerto utilizando la mítica energía del "Rayo de Geist", buscando crear un ejército imparable de soldados eternos.

Los zombis de esta entrega no son simples cadáveres que caminan; son grotescos experimentos de ingeniería biomecánica. Muchos de ellos tienen piezas de metal, clavos, placas de hierro atornilladas directamente al cráneo y extremidades reemplazadas por armas cortantes. El diseño de audio merece una mención aparte: los gritos de los muertos vivientes son agónicos y desgarradores, sugiriendo que las almas atrapadas en esos cuerpos siguen conscientes y sufriendo un tormento indescriptible.

Mecánicamente, el juego refinó el sistema de los llamados Easter Eggs (los complejos rompecabezas narrativos que caracterizan al modo). Por primera vez, se diseñó una ruta de objetivos clara y guiada para los jugadores casuales que solo querían ver el desarrollo de la historia básica, mientras que se mantuvo oculta una ruta extremadamente difícil, críptica y desafiante —el "Easter Egg Hardcore"— destinada únicamente a los equipos más coordinados y veteranos, culminando en batallas contra jefes finales memorables que requerían una gestión perfecta de los recursos y las armas especiales, como el cañón Tesla de energía electrodinámica.



El Veredicto Final: ¿Logró su cometido?


A la distancia, Call of Duty: WWII demostró que mirar al pasado no siempre es un retroceso; a veces, es la única forma de recuperar la identidad perdida. Sledgehammer Games asumió un riesgo enorme al desmantelar las mecánicas de velocidad que se habían vuelto el estándar de la industria, pero el resultado validó la apuesta. El juego no solo reconcilió a la franquicia con su comunidad histórica, sino que demostró que el verdadero motor de un buen juego de disparos no son los artilugios futuristas, sino la tensión del combate puro y el peso de cada bala.

Al final del día, esta entrega se consolidó como un homenaje respetuoso a la historia militar y, al mismo tiempo, como el salvavidas que la saga necesitaba desesperadamente para recordar por qué se convirtió en el titán que es hoy. Si buscas una experiencia bélica donde el terreno, tu escuadrón y tu puntería lo sean todo, este viaje al infierno de hierro sigue siendo una parada obligatoria.

Perspectiva desde la espalda de un grupo de soldados equipados mirando hacia un cielo lleno de aviones de combate en Call of Duty: WWII.

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