top of page
SOLO LOGO.png

¿El regreso que Call of Duty necesitaba? Probamos Modern Warfare 4 y esto es lo que realmente está haciendo diferente

Ian Contreras (Mr A), Salvador Sánchez
4 sept
7 min de lectura
Beta Call of Duty Modern Warfare 4

Hay algo extraño cuando vuelves a jugar un Call of Duty que realmente esperabas.

No es solamente reconocer las armas, escuchar ciertos sonidos o volver a moverte por un mapa con un rifle entre las manos. Es esa sensación de familiaridad que aparece después de unas cuantas partidas, cuando empiezas a pensar: “esto se siente como Modern Warfare”.

Pero también aparece una pregunta mucho más difícil de responder:

¿Eso es suficiente?

Después de varias horas con la beta de Modern Warfare 4, esa es precisamente la sensación que nos quedó. El juego recupera varias de las características que hicieron especial a esta saga, pero al mismo tiempo deja algunas dudas sobre si estamos frente a una evolución real o simplemente ante una versión más refinada de una fórmula que ya conocemos demasiado bien.

Y ahí es donde nuestras experiencias empiezan a separarse.



Volver a sentir Modern Warfare

Las expectativas antes de entrar a la beta eran altas, aunque por razones diferentes.

Después de los últimos años de la franquicia, era difícil no llegar con cierta cautela. Modern Warfare es probablemente una de las identidades más reconocibles dentro de Call of Duty y, después de varias entregas que han intentado experimentar con movimientos, sistemas y propuestas diferentes, había ganas de volver a algo más reconocible.

La primera sensación fue precisamente esa.

El ritmo de las partidas se siente menos frenético que en entregas recientes. Hay más peso en los enfrentamientos y menos necesidad de estar constantemente saltando, girando o recorriendo el mapa a toda velocidad.

Eso puede parecer un cambio pequeño, pero modifica bastante la manera de jugar.

Después de unas cuantas partidas, el cuerpo empieza a acostumbrarse. Ya no se trata únicamente de reaccionar rápido: también importa dónde estás, qué ángulo estás cubriendo y cuándo vale la pena avanzar.

La diferencia está en que esta decisión puede interpretarse de dos maneras.

Por un lado, consigue recuperar una sensación más táctica y pesada que muchos jugadores llevaban tiempo pidiendo. Por otro lado, al reducir el ritmo también aparecen espacios donde los jugadores pueden aprovecharse de las casas y posiciones seguras para esperar.

Es un cambio que mejora ciertas situaciones, pero genera problemas en otras.

Y probablemente ahí encontramos una de las características más importantes de esta beta: Modern Warfare 4 no intenta reinventarse por completo. Intenta recuperar una identidad.



Un gunplay que vuelve a sentirse importante

Si existe un apartado donde ambos análisis coinciden prácticamente sin discusión, es el gunplay.

Las armas tienen presencia. El sonido, las animaciones, el retroceso y la respuesta de los disparos hacen que cada enfrentamiento tenga cierto peso.

Pero lo interesante es cómo ese peso afecta la forma de jugar.

El retroceso obliga a controlar las armas y aprender sus patrones, mientras que el tiempo para eliminar a un enemigo es lo suficientemente rápido como para castigar errores.

Cuando ganas un enfrentamiento limpio, se siente satisfactorio.

El problema aparece cuando entramos en el terreno del meta.

Después de probar prácticamente todo el arsenal, queda claro que algunas armas tienen una ventaja evidente sobre otras. Los francotiradores y las escopetas pueden resultar especialmente fuertes en determinadas distancias, y eso puede terminar haciendo que las partidas se vuelvan menos variadas de lo que deberían.

Es una historia que Call of Duty conoce demasiado bien.

El juego puede tener decenas de armas, pero sí unas cuantas terminan dominando las partidas, la libertad que ofrece el arsenal se reduce considerablemente.

También encontramos una diferencia interesante respecto al TTK. Mientras una experiencia puede hacer que los enfrentamientos rápidos se sientan precisos y basados en habilidad, otra puede percibirlos como demasiado castigadores, especialmente cuando todavía estás adaptándote al ritmo.

En ambos casos, hay algo positivo: los enfrentamientos son disfrutables.

Y eso, para un Call of Duty, sigue siendo fundamental.


Soldados del juego Call of Duty MW4 en una mision


El movimiento: algo que ya conocemos…

Probablemente uno de los cambios que más se sienten durante las partidas está en el movimiento.

Modern Warfare 4 mantiene la velocidad y fluidez que actualmente esperamos de Call of Duty, pero intenta controlar ese exceso de frenetismo que terminó convirtiéndose en una característica dominante de entregas anteriores.

Aquí moverse rápido sigue siendo importante, pero hacerlo sin pensar puede convertirse en una partida perdida.

La posición vuelve a tener peso.

También aparecen nuevas posibilidades de movilidad, como agarrarse de determinados elementos del escenario y subir por estructuras, además de nuevas formas de utilizar el equipamiento.

No estamos hablando de una revolución.

Pero sí de pequeñas modificaciones que cambian cómo podemos recorrer determinados espacios.

Y quizás esa sea la mejor manera de definir a MW4: no está intentando inventar nuevamente Call of Duty; está intentando ajustar aquello que ya conocemos.

Para algunos jugadores, eso puede ser exactamente lo que necesitaba la franquicia.

Para otros, puede sentirse como una oportunidad perdida para hacer algo verdaderamente diferente.



Los mapas son donde nuestras opiniones chocaron

Aquí encontramos una de las diferencias más interesantes de toda la experiencia.

En términos generales, los mapas funcionan bien. Tienen tamaños razonables, verticalidad y suficientes rutas como para que las partidas no se sientan completamente predecibles.

Pero cuando hablamos de favoritos, nuestras experiencias fueron bastante diferentes.

Transit 213 es uno de los mapas que más disfrute (Mr A), por su tamaño reducido y su capacidad para convertir prácticamente cualquier partida en un caos constante. Es el tipo de escenario donde sabes que vas a encontrar enfrentamientos continuamente.

Para Salvador, precisamente esa característica fue uno de los problemas.

La cantidad de enfrentamientos en espacios cerrados puede convertir determinadas situaciones en una especie de lotería donde el posicionamiento pierde importancia frente al caos.

Algo parecido ocurre con otros mapas.

Rooftops destacó por ofrecer una combinación más equilibrada entre verticalidad, espacios abiertos y posiciones estratégicas. Mientras tanto, mapas como Cachette y Lithium pueden generar experiencias más irregulares dependiendo de cómo juegue el equipo contrario.

Y esto nos lleva a un punto importante:

Un mapa no solamente se puede evaluar por su diseño. También hay que evaluar cómo cambia dependiendo del ritmo y del comportamiento de los jugadores.

Eso es algo bastante importante.



MW4 funciona… por la nostalgia?

Modern Warfare 4 tiene una ventaja enorme desde el primer minuto: sabe perfectamente qué quiere recuperar.


  • La atmósfera caótica.

  • Las armas potentes.

  • El diseño visual.

  • La tensión de los mapas.

  • La sensación de estar jugando un Modern Warfare.


Para alguien que lleva años esperando volver a sentir eso, puede ser suficiente para recuperar las ganas de jugar.

Pero aquí aparece una pregunta incómoda:


Capitan Price de la saga MODERN WARFARE

¿Estamos disfrutando de MW4 porque realmente es una buena evolución o porque nos recuerda a algo que ya disfrutamos antes?

Después de más de veinte horas de juego, esa pregunta empieza a pesar.

Hay momentos donde la respuesta parece ser la primera. El gunplay funciona, el movimiento tiene sentido, los mapas ofrecen situaciones interesantes y las partidas pueden ser realmente divertidas.

Pero también existen momentos donde todo se siente demasiado familiar.

La progresión, los accesorios y buena parte de la estructura siguen siendo reconocibles. Incluso las nuevas mecánicas parecen más modificaciones de sistemas existentes que auténticas innovaciones.

Y eso puede terminar provocando una sensación de “más de lo mismo”, especialmente para quienes vienen directamente de Modern Warfare III.



¿Y la campaña?

La beta también nos permitió echar un vistazo a una parte de la campaña.

Y aquí hay buenas noticias.

La presentación, los gráficos, las animaciones, los personajes y la puesta en escena consiguen transmitir esa identidad de Modern Warfare que esperábamos encontrar.

Hay acción, espectáculo y una presentación técnicamente sólida.

Pero nuevamente aparece el mismo problema: todavía no sabemos si esto será suficiente para sostener una campaña completa.

El capítulo mostrado funciona, pero tampoco introduce mecánicas que nos hayan dejado completamente sorprendidos.

Una misión puede demostrar que el juego se ve y se siente bien, pero una campaña completa necesita algo más: variedad, momentos inolvidables y una narrativa capaz de mantenernos interesados.

Por ahora, la beta deja buenas sensaciones, pero también nos obliga a esperar.

Una sola misión no puede definir toda la campaña.



Los problemas que persisten

La beta no está exenta de problemas.

Uno de los puntos que más llamó nuestra atención fue el audio de los pasos. En determinadas situaciones los enemigos pueden escucharse de manera exageradamente clara, mientras que en otras ocasiones el sonido parece desaparecer incluso cuando deberían ser evidentes.

Para un juego que está apostando por un ritmo más táctico, esto puede ser especialmente importante.

También está el TTK.

Que las armas maten rápido puede hacer que los enfrentamientos sean intensos y satisfactorios, pero cuando se combina con ciertas armas del meta puede generar situaciones bastante frustrantes.

Y después tenemos el problema más grande de todos:

la innovación.

Porque si algo queda claro después de varias horas es que MW4 funciona mejor cuando perfecciona que cuando intenta sorprender.

Y esa puede ser tanto su mayor virtud como su mayor debilidad.



Entonces… ¿Puede Modern Warfare 4 devolverle la vida a Call of Duty?

Aquí es donde nuestras opiniones dejan de coincidir.

Después de probar la beta, una postura considera que sí existe una oportunidad real de recuperar jugadores.

No porque MW4 sea revolucionario, sino porque vuelve a poner sobre la mesa algo que Call of Duty parecía haber perdido en algunos momentos recientes: momentos divertidos, buen gameplay y un ritmo que permite pensar antes de actuar.

Puede ser suficiente para hacer regresar a veteranos.

Puede ser suficiente para que jugadores que abandonaron la saga vuelvan a probarla.

Y, sobre todo, puede demostrar que escuchar ciertas críticas de la comunidad puede funcionar.

Pero la otra postura es más cautelosa.

Porque recuperar una identidad no es necesariamente lo mismo que revitalizar una franquicia.

Modern Warfare 4 puede ser un buen Call of Duty.

Puede ser incluso uno de los más agradables de los últimos años.

Pero si gran parte de su atractivo depende de recuperar elementos que ya funcionaron anteriormente, resulta difícil llamarlo un verdadero renacimiento.

La nostalgia puede abrirle la puerta.

Pero no necesariamente puede mantenerla abierta.


Operador del Multiplayer de Call of Duty Modern Warfare 4

Modern Warfare todavía tiene algo que demostrar

Después de tantas horas, nuestra conclusión no es completamente positiva ni negativa.

Y quizá eso sea lo más interesante.

Modern Warfare 4 parece haber encontrado una dirección mucho más clara. Sabe qué quiere ser, entiende qué elementos de la saga funcionan y recupera una identidad que muchos jugadores echaban de menos.

El gunplay es sólido.

El movimiento tiene más intención.

Los mapas ofrecen situaciones interesantes.

La presentación técnica es buena.

Y, sobre todo, hay ganas de volver a jugar otra partida.

Pero todavía existen dudas.

El meta necesita equilibrio. El audio requiere ajustes. El TTK puede ser demasiado problemático en algunas situaciones. Y la falta de innovación real puede convertirse en un problema cuando desaparezca el efecto inicial de la nostalgia.

Por eso, quizás la pregunta no sea si Modern Warfare 4 es el Call of Duty que puede salvar a la franquicia.

Todavía es demasiado pronto para decirlo.

La verdadera pregunta es otra:

¿Será capaz de construir sobre esta base cuando llegue el lanzamiento?

Porque si lo consigue, podríamos estar ante algo más importante que un buen Modern Warfare.

Podríamos estar ante el primer paso para recuperar la confianza de una comunidad que lleva tiempo esperando una razón para volver.

Y si no lo consigue, podría terminar siendo simplemente eso:

Otro Call of Duty que nos recordó por qué amábamos los anteriores.


Comentarios

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación
bottom of page