Star Wars Battlefront II (2017) es el juego más incomprendido de la saga

A ver, vamos a ponernos serios pero no tanto. Si estuviste en internet por allá de finales de 2017 seguro te acuerdas del absoluto caos que fue el lanzamiento de Star Wars Battlefront II. Dios mío, es que EA se coronó como la empresa más odiada del planeta en tres segundos. Todo el mundo estaba con las antorchas encendidas por el tema de las dichosas cajas de botín (loot boxes), que básicamente hacían que el juego fuera un "paga para ganar" descarado. El comentario de EA en Reddit se convirtió en el más votado negativamente de la historia, o sea, un récord histórico de hate legítimo. Pero, ¿qué pasó después?, ¿el juego murió ahí? Para nada, y de eso quiero hablar hoy, porque la historia de este Battlefront es un viaje salvaje de redención que merece que lo miremos con ojos frescos hoy en día.
Para entender el juego primero hay que hablar de lo que nos prometieron, una campaña que por fin iba a ser del lado del Imperio. Nos vendieron a Iden Versio, la comandante del Escuadrón Infernal, una tipa ruda que odiaba a los rebeldes. La verdad, las primeras misiones en el espacio y en Endor viendo cómo explota la Estrella de la Muerte desde el suelo son increíbles, visualmente te vuela la cabeza. Pero bueno, siendo sinceros la campaña dura como unas 5 o 6 horas y el giro de guión que da Iden se ve venir a tres kilómetros, casi que a la tercera misión ya se cambia de bando porque el Imperio se vuelve "demasiado malo" de repente. No es una obra maestra de la literatura de ciencia ficción pero oye, como paseo turístico por el universo de Star Wars y para aprender a pilotar cazas estelares, cumple bastante bien. Además luego sacaron el DLC gratuito de Resurrección que conecta con las secuelas y cierra su historia, que se agradece.

Pero el verdadero corazón de Battlefront II, lo que nos mantuvo pegados a la pantalla a miles de personas durante años, es el multijugador. Madre mía el multijugador. Al principio era un dolor de cabeza avanzar por culpa del sistema de progresión tan raro que tenía, pero cuando quitaron todas las microtransacciones de pago (que las quitaron completitas, todo hay que decirlo) el juego floreció de una manera espectacular. El modo estrella es Asalto Galáctico, donde juegas partidas de 40 personas en mapas enormes que avanzan por fases. Es una locura total: estás en Naboo defendiendo el palacio real, los droides avanzan con un transporte gigante, los disparos láser de colorines cruzan las esquinas, hay explosiones por todos lados y de repente escuchas la respiración de Darth Vader detrás de ti... la inmersión es una auténtica locura. Se siente como estar dentro de las películas, literal.
Y hablando de los héroes, el modo Héroes vs. Villanos es donde la comunidad de verdad se volvió loca. Es un caos hermoso y a la vez el modo más tóxico que te puedes encontrar, pero en el buen sentido (bueno, a veces). Ver a Luke Skywalker pelear contra Kylo Ren mientras Boba Fett vuela tirando cohetes y el Emperador Palpatine lanza rayos desde una esquina es divertidísimo. Al principio el balance de los personajes era un chiste, Anakin Skywalker salió tan roto que básicamente destruía ejércitos enteros él solo con un botón, pero con el tiempo lo fueron puliendo. Lo mejor de todo es que el juego abarca las tres eras: las precuelas (las Guerras Clon), la trilogía original y las secuelas. Para mí, la era de los clones con los soldados clon de la República y los droides de los separatistas es por lejos la más divertida de jugar, sobre todo por los mapas como Kamino o Geonosis.

Luego, cuando ya pensábamos que EA iba a abandonar el barco, se sacaron de la manga el modo Supremacía Capital. Esto cambió el juego por completo. Es un modo más estilo Battlefield (que se nota la mano de DICE), donde capturas puestos de control en tierra y luego, si tu equipo junta los puntos suficientes, viajas en una cinemática en tiempo real a la nave capital enemiga para destruirla por dentro desde sus reactores. Las partidas de Supremacía podían durar fácil una hora o más si los equipos estaban muy igualados, volviéndose una guerra de desgaste super épica. Ahí es donde te das cuenta de que el juego se convirtió en el Battlefront definitivo que siempre quisimos desde los tiempos de la Play 2, con un apartado gráfico que aún hoy en día te deja con la boca abierta. El motor Frostbite hace milagros con los reflejos y el sonido de las armas es exactamente igual al de los filmes.
Al final, en 2020, EA decidió cortar el soporte del juego para que DICE se concentrara en el siguiente Battlefield (una pena, viendo cómo salió ese Battlefield después), dejando el juego en su versión "Celebration Edition". Nos dolió a todos porque nos quedamos con ganas de ver mapas como Coruscant o personajes como Ahsoka Tano o Asajj Ventress que ya estaban casi listos en los archivos del juego. A pesar de que ya no tiene actualizaciones, los servidores siguen vivos y llenos de nostálgicos y de gente nueva que lo pilla de oferta por cuatro duros. Battlefront II es el ejemplo perfecto de cómo un juego que nació muerto por la avaricia de una distribuidora pudo resucitar gracias al trabajo de unos desarrolladores que de verdad amaban Star Wars y a una comunidad que no se rindió. Si no lo has jugado o te quedaste con la mala imagen de 2017, hazte un favor y búscate una partida, que volar por los aires con un jetpack de clon no tiene precio.




Comentarios