La importancia de los videojuegos en nuestra salud

Durante mucho tiempo, los videojuegos han tenido una fama no muy buena cuando hablamos de salud. Que si pasar muchas horas frente a la pantalla es malo, que si los videojuegos nos vuelven sedentarios o que simplemente deberíamos salir a tocar pasto de vez en cuando. Y bueno… lo del pasto quizá sí aplica.
Pero la realidad es un poco más complicada. Jugar videojuegos también puede tener efectos positivos en nuestra salud, especialmente cuando se hace con equilibrio.
Jugar también puede ayudar al cerebro
Uno de los aspectos más interesantes de los videojuegos es que pueden estimular diferentes habilidades mentales.

Dependiendo del género, un juego puede obligarnos a resolver problemas, recordar información, reaccionar rápidamente o tomar decisiones bajo presión. Juegos de estrategia, rompecabezas o incluso algunos RPG pueden hacer que estemos constantemente pensando en qué hacer después.
Y no Marquito... terminar Dark Souls no significa automáticamente que tengas un doctorado en inteligencia, pero definitivamente tu cerebro estuvo trabajando.
También pueden ayudar a reducir el estrés
Después de un día pesado, muchas personas encuentran en los videojuegos una forma de desconectarse un rato.
Jugar con amigos, explorar un mundo virtual o simplemente echar unas partidas puede convertirse en una actividad para relajarnos y cambiar de ambiente mentalmente.
Además, los videojuegos pueden generar momentos de satisfacción cuando conseguimos superar un jefe, completar una misión o simplemente mejorar nuestras habilidades.
Eso sí: si el juego que elegiste te hace aventar el control contra la pared, quizá ya no está cumpliendo exactamente su función de relajación.

Los videojuegos también pueden conectar personas
Uno de los cambios más importantes de la industria en los últimos años ha sido la manera en que los videojuegos se convirtieron en espacios sociales.
Hoy podemos jugar con amigos que viven en otra ciudad o incluso en otro país. Juegos cooperativos, shooters, MMOs y otros títulos permiten mantener contacto con otras personas y crear comunidades.
Para algunas personas, estas conexiones pueden ser especialmente importantes porque ofrecen un espacio para convivir, compartir intereses y sentirse parte de un grupo.
¿Y qué pasa con la salud física?
Aquí está la parte donde tenemos que ser honestos: jugar videojuegos durante muchas horas sin moverse no es precisamente lo mejor para nuestro cuerpo.
Pasar demasiado tiempo sentado puede contribuir al sedentarismo, mientras que jugar hasta las tres de la mañana puede afectar nuestro descanso.
Pero también existen juegos diseñados para fomentar el movimiento. Los títulos de realidad virtual, juegos de baile o aquellos que utilizan sensores de movimiento pueden hacer que levantemos el trasero de la silla y nos pongamos a movernos.
Incluso con un videojuego normal, algo tan sencillo como levantarnos cada cierto tiempo, caminar un poco y descansar la vista puede marcar una diferencia.

El problema no siempre es el videojuego, sino el exceso
Como ocurre con muchas otras actividades, la clave está en el equilibrio.
Los videojuegos pueden formar parte de una vida saludable siempre que no sustituyan completamente actividades importantes como dormir bien, hacer ejercicio, comer adecuadamente, estudiar, trabajar o convivir fuera de la pantalla.
No necesitamos dejar de jugar para cuidar nuestra salud. Tampoco necesitamos jugar ocho horas diarias para demostrar que somos gamers de verdad.
A veces simplemente se trata de saber cuándo continuar la partida y cuándo decir "mañana sigo".
Jugar también es una forma de entretenimiento
Los videojuegos son una forma de arte, entretenimiento y, cada vez más, una herramienta para relacionarnos con otras personas.
Sus beneficios pueden variar dependiendo del tipo de juego, la persona y el tiempo que se le dedique. Por eso, no tiene mucho sentido decir que los videojuegos son completamente buenos o completamente malos para la salud.
Lo importante está en cómo los utilizamos.
Porque sí, podemos salvar el mundo, derrotar demonios, conquistar galaxias y pasar 200 horas en un RPG… pero de vez en cuando también hay que salvar nuestra espalda, dormir ocho horas y tener una vida normal.




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