Alta Costura y Videojuegos, Convergencia de la Identidad y Expresión
En nuestro día a día, encontramos materia costosa en forma de productos y propuestas creativas. Pero más allá del estatus que estas representan o el gasto monetario alto que requieren, tanto los videojuegos como la alta costura al final son una expresión creativa del alma y un desarrollo creativo que se conecta directamente con la búsqueda de la identidad, la creación de una realidad alternativa y un método de escape para aquellos que les queda corta la normatividad establecida.
Ambos procesos comparten ciertas o más bien muchas similitudes, grandes casas que albergan una infinidad de bancos de ideas, cada una con sus líderes creativos y un equipo que traslada las ideas a una narrativa tangible y real. Pero cómo se llega a la convergencia de dos mundos que parecen totalmente alejados? La respuesta es mucho más simple y menos glamorosa que todo lo anterior, marketing. Ante la duda de cómo llegar a nuevas audiencias ajenas a este mundo, principalmente distribuido mediante revistas de moda, pasarelas o la vida pública de celebridades. La industria de la moda encontró en los videojuegos otro método más para masificarse, e incluso llegar a las generaciones más jóvenes, ajenas a los apartados anteriores. Entonces, cómo se materializa todo esto? Por supuesto que no podía ser de otra manera que skins y objetos in game, para que no solo “flexees” tus cositas Loui Vi o Dior en la vida real, sino que también en tus juegos favoritos.Estos objetos de lujo, convertidos en skins igualmente de lujo, han permitido tanto a jugadores como las mismas cosas de moda, experimentar el proceso creativo de otra manera, incluso más libre. Aspiración democratizada, nuevas formas de alcance, sentir la marca por una fracción de su precio, los videojuegos le abrieron un nuevo mercado a estas casas, y en sí una nueva forma de aspirar a ellas.

Ambos procesos están sumamente familiarizados con el concepto de worldbuilding, así como los juegos tienen a sus personajes, lore y arquitectura propios, las marcas también, con conceptos de temporada, pasarelas o desfiles conceptuales. Tanto los diseñadores, como los programadores crean una atmósfera, escriben una narrativa mediante elementos creativos que envuelve y viste a cada personaje y modelo. Esta familiaridad es la que abre las puertas a un nuevo mundo de propuestas y colaboraciones a la colaboración creativa.
El proceso no es sencillo, las marcas escogen aquellos juegos que se acerquen a su estética, evitando la disrupción de identidad de las mismas, con el objetivo de que ambos mundos convivan sin que pierdan su esencia. Dentro del desarrollo, la colaboración se vuelve sumamente estrecha, pues, tanto diseñadores como programadores se sientan a trasladar los diseños al plano digital, las pieles, gamuzas y en general la tela llega al juego mediante un sistema de dropeado, la caída de la tela, y sobre todo la textura táctil.
Ya con las bases presentes, ahora sí, hablemos de casos y momentos icónicos de este modelo colaborativo. No se puede empezar con otro, que no sea Final Fantasy, de por sí un juego con alto valor en materia de diseño y glamour. En 2016, con Nicholas Ghesquiére como cabeza creativa de Loui Vuitton, Lightning, protagonista de Final Fantasy XIII fue escogida como la cara de la campaña Global Series 4, misma inspirada en motivos del mundo del anime y los videojuegos, en este caso la colaboración se limitó al modelado y no al desarrollo de un producto de tris del juego.

El salto definitivo a material utilizable, fue con Jeremy Scott, Moschino y Los Sims, colaboración que llevó el ready to wear de Moschino al día a día de los Sims, esta colaboración incluso incorporo otros elementos del mundo de la moda al juego, como la carrera de fotógrafo de alta costura. Probablemente una de las colaboraciones más reconocidas sea la de Balenciaga y Fortnite, que nos entregó a los personajes más reconocidos con looks directos de la pasarela, esta campaña tuvo un alcance excepcional, pues aunado a la masividad del juego, se expandió a través de espectaculares 3D en ciudades como Londres, Nueva York y Tokio, mientras las skins se vendían como pan caliente, en tiendas físicas encontrabas la colección, bueno, a precio Balenciaga. Con Dior de Kim Jones el trabajo en conjunto con Gran Turismo 7, el realismo fue llevado a un siguiente nivel con el equipamiento exclusivo para carreras diseñado por el mismo Jones, que requirió la recreación exacta de telas, bordados y acabados en el motor gráfico del juego.

Estas colaboraciones, son la prueba de que todo aquello que refleja la creatividad del alma y la búsqueda de la identidad puede no solo convivir, sino que complementarse y complementar la identidad del individuo.




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