¡A Comer! Gastronomía y Videojuegos
Ciertos juegos nos proponen universos complejos y una inmersión total a una cultura y universo ficticios, que por supuesto no están exentos de propuestas gastronómicas, peculiares, originales y utilitarias por supuesto, que enriquecen de manera cultural cada nuevo mundo que exploramos.
Pero como es costumbre, primero, algo de historia. El primer acercamiento culinario con el que nos encontramos fue en los 80s con que otro que Pac-Man y sus frutas que fungían como ítems de bonificación, igualmente tenemos el caso de Castlevania y su Pollo que restauraba la salud. En esta primera etapa estamos hablando de meros ítems o formas de potenciadores para el personaje en forma de comida, nada muy culinariamente complejo todavía. Diez años después esta mecánica se volvió la estándar para recuperar vida en juegos de acción, véase el caso de beat’em ups como Streets of Rage o Final Fight, donde nos encontrábamos con pizzas y pollos dentro de cajas o cualquier objeto rompible del entorno, digo, la higiene de la comida no muy buena en estos títulos. Y por supuesto, esta mecánica tenía el propósito de refrescarle la vida al personaje.

En la misma década, fueron Mario y Kirby los que le dan un peso narrativo a la comida. Aquí los elementos culinarios pasan a ser un recuerdo de la historia e identidad cultural de ciertos elementos. Por ejemplo, Mario consume super champiñones, este consumo de sustancias ilici… Digo de super champiñones lo llevan a conectar culturalmente con el Reino Champiñón, envolviéndose en su entorno y al final siendo su protector. Un elemento bien importante a resaltar es este factor, la comida como puente cultural, más allá de alimentar y nutrir a la población, la comida es unión y reflejo cultural de cada lugar, si uno quiere conectarse con otros mundos lo primero es alimentarse y vivir la comida como cada destino lo hace. En esta década también surge otro grande ejemplo de este elemento, Kirby, cuyas intenciones heroicas son de lo más puro, pues siempre está detrás de la comodidad y no de la riqueza o reconocimiento. Simplemente, la habilidad de Kirby de comer enemigos y asimilarlos, es un reflejo de cómo experimentamos la comida de otros lugares, asimilamos él entorno y nos adaptamos a el. De igual manera, Kirby retrata la unión por medio de la comida, pues al final el compartir la “papa” es el elemento último de una gran amistad.

Hacemos un salto a los 00s que pusieron sobre la mesa la simulación como tema central de algunos juegos y las famosas barras de necesidad que existen en algunos títulos hasta hoy en día. Para el primer apartado tenemos como gran ejemplo a Cooking Mama, simulación sencilla de cocina hogareña, agarra este ingrediente, este otro, juntamos y vamos ya tenemos un banquete. Las barras de necesidad vienen de por ejemplo juegos de simulación de vida, como Los Sims, en donde la comida, más que un potenciador, es un requisito esencial para la sobrevivencia de nuestro Sim.

El videojuego moderno tiene elementos de todo lo anterior y más. Acá ya tenemos universos culinarios complejos, cobertura de necesidades y potenciadores en forma de recetas para hacer a través de la recolección de ingredientes o incluso ir a comer a restaurantes dentro de los vastos mapas de juegos actuales. Véase por ejemplo The Legend of Zelda Breath of The Wild y su secuela o Red Dead Redemption 2. Cada uno con la fórmula similar de conseguir ingredientes, montar el fuego y cocinar, no hasta puedes subir de peso en el Red Dead? Acá ya estamos hiperrealistas, pues parece que cocinar se vuelve una mecánica completa dentro de un producto aún más completo.
Pero si de verdaderos universos culinarios hablamos tendremos que viajar muy lejos a tierras en donde incluso la biología, cultura y economía de sus habitantes están ligados a lo que pican. En Monster Hunter World vemos un ecosistema de bestias complejo, en donde los cazadores no solo se sirven de sus corazas, cuernos y pieles, sino que obtiene su alimento de cada caza, como en nuestro mundo. Pero con la particularidad de que los chefs son tiernos gatos medio antropomórficos, los Felyne, como el Chef Meowscular que transforma carnes crudas en auténticas obras maestras para los de buen diente, aquí comer es una celebración y un símbolo de respeto por los recursos de la naturaleza. Monster Hunter se sirve de la cocina de banquetes medievales y la cultura Izakaya de Japón, banquetes masivos de taberna, carnes asadas, estofados, brochetas tipo Yakitori y acompañamientos de arroz similares a los de Asía.

En Final Fantasy XV tenemos fotorrealismo culinarios y la tradición del buen comer como símbolo de unión. Al estar en un road trip, el final de los días de estos amigos se acompañan con comida e historias que nos sumergen en una historia llena de amistad y lazos. Ignis, miembro del grupo es el encargado de cocinarle a los demás, con ingredientes frescos de la caza y campo, o del supermercado, a través de recetas que poco a poco descubrimos. También tenemos la comida de los restaurantes situados a lo largo del viaje. Aquí tenemos mucha comida confortable japonesa, véase en los tonkotsu o grandes tazones de ramen que el grupo simplemente devora, algo que encontrarías en los Yatai de Tokyo. También están los básicos de un road trip americano, pancakes, hamburguesas, papas y carne. La cosa se pone fina cuando el grupo llega a Altissa, ciudad basada en Venecia, aquí Ignis se pone haute cuisine, alta cocina francesa e italiana, reducciones con vino, cortes de carne y postres con fruta de temporada como las tartalletas, especias finas y toda la cosa. Un viaje multicultural y por supuesto multi culinario.

Nos abrigamos bien, y vamos para la región de Skyrim de The Elder Scrolls. Aquí la geografía e incluso tradiciones étnicas se reflejan con la comida. En las regiones gélidas, los nórdicos, consumen comida bien cargada, bien pesada y conservas. Carnes de venado, estofados que quitan el frío, hidromiel para remojar la garganta e incluso bollería como los sweet rolls, platillo directamente basado en los Gugelhupf de las regiones de centro Europa. La dieta es cien por ciento escandinava y vikinga, con platillos ricos en calorías para guardar el calor ante el frío. Pero cada raza de la región tiene sus platillos e ingredientes, como los Khajiit, los felinos, adictos a la Azúcar Lunar, base de su cocina y los Argonianos, los reptilianos que consumen insectos y plantas que a los de estómago débil los haría temblar. La cocina de los felinos está basada en aquellos platillos del tipo Tailandés, Malayo o Hindú. Uso intensivo de especias, currys densos y por supuesto caramelos perfumados que acompañan el clima cálido de su región. Por su parte, los Reptilianos basan sus platillos en aquellos que fueron de la región de Mesoamérica y estilos tropicales, yuca, insectos cocidos y fermentación natural, tipo maya y zona amazónica.

Por último en este viaje de cocina y platillos, tenemos el panorama de cocina resiliente en el yermo de Fallout. Primero podríamos hablar de la dieta pre guerra que obviamente satiriza el boom de los ultra procesados de la década de los 50s y 60s. Sugar Bombs, BlamCo Mac & Cheese y la iconica Nuka Cola. Este periodo hace sátira de lo que fue el auge de la comida congelada, previamente procesada, los aditivos y colorantes, en general la fe ciega que se les tiene a productos en su mayoría perjudiciales para la salud, incluso más que las criaturas que moran en el yermo post guerra. Con el planeta devastado, la guerra dejó poco o nada para comer, dejándonos con recetas que representan la resiliencia y la adaptabilidad de quienes las preparan. Carne asada irradiada, mutaracha, rata topo, omelettes de Death Claw y lo que se pudiera encontrar en aquellas ruinas del pasado. Estas técnicas bien podrían definirse como el southern BBQ del apocalipsis, carne a la leña, sazón salado intenso, marinados fuertes para disimular el estado de la carne, preparaciones salvajes usando lo que queda.

Sin duda la comida es una bendición que viene en muchas formas tamaños y sabores, pero además es un reflejo de nuestras costumbres, valores y culturas, una práctica que conecta y une a la humanidad mediante el sabor inconfundible de cada comida platillo, y vaya que los juegos han sabido trasladar de la mejor manera esta experiencia a cada nuevo universo.




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